Programa

  • 26/4/2026
  • PALACIO EUSKALDUNA AUDITORIO
  • 12:00
Bilbao Musika concierto banda

Concierto de la Banda Municipal de Bilbao. In modo di satira

Dirección a cargo de: Miquel Rodrigo i Tamarit

PROGRAMA
1ª Parte
MARCHA BURLESCA - Manuel PALAU
BALLETS - Miguel ASÍNS ARBÓ
  1. Ballet de Alfonso XIII
  2. Ballet del Animalot
  3. Ballet del Pardalero
  4. Ballet del Sereno
2ª Parte
COUNTRY BAND MARCH - Charles IVES / Arr.: James B. Sinclair
(250 Aniversario de los Estados Unidos de América)
SUITE BALLET Nº5 OP. 27A "EL PERNO" " SUITE CÓMICA - Dmitri SHOSTAKOVICH / Transc.: Jean Cosemans
  1. Obertura
  2. El burócrata
  3. Danza de los carreteros
  4. El pacificador
  5. Danza de la esclava colonial
  6. Danza general y apoteosis

NOTAS AL PROGRAMA

El programa de este concierto propone un recorrido vibrante por la sátira, el humor y la teatralidad dentro de la música para banda y orquesta del siglo XX. Desde la ironía elegante de Manuel Palau y el universo danzante de Miguel Asins Arbó, hasta la parodia popular de Charles Ives y la mordacidad escénica del joven Shostakóvich, cada obra invita al público a descubrir cómo distintos compositores transforman lo cotidiano, lo festivo y lo crítico en lenguaje musical. Estas piezas, diversas en estilo, pero unidas por su espíritu lúdico, revelan la capacidad de la música para contar historias, caricaturizar realidades y celebrar la imaginación con una energía siempre renovada.
Compuesta en 1936, la Marcha Burlesca es una de las obras más representativas del compositor valenciano Manuel Palau Boix (1893–1967), figura esencial del panorama musical español de la primera mitad del siglo XX. La pieza destaca por su espíritu irónico y satírico, un sello característico de Palau, que aquí despliega un sentido del humor musical refinado y lleno de ingenio. Originalmente escrita para la Orquesta de Saxofones Philarmonia, dirigida por Emilio Seguí, la obra obtuvo un notable éxito desde sus primeras interpretaciones. Su popularidad motivó al propio Palau a realizar una versión para banda sinfónica, hoy convertida en la más habitual en salas de concierto, así como una transcripción para orquesta sinfónica. La Marcha Burlesca combina vivacidad rítmica, colores instrumentales brillantes y un uso lúdico de los motivos musicales, creando una atmósfera festiva que juega constantemente con la sorpresa y el guiño cómico. Es, en definitiva, una obra que refleja la versatilidad de Palau y su capacidad para unir tradición popular y lenguaje sinfónico con una personalidad inconfundible.
En Ballets (1991), Miguel Asins Arbó (1916-1996) construye una suite de danzas donde cada movimiento encarna un carácter y una atmósfera propios. No hay argumento narrativo: la música funciona como un pequeño teatro imaginario, donde cada ritmo se convierte en un personaje musical diferente. La banda despliega así toda su riqueza tímbrica para dar vida a estas figuras danzantes. La obra se abre con una mazurca “Ballet de Alfonso XIII” elegante y aristocrática. Su paso ternario sugiere cortesía, refinamiento y un aire nostálgico que mira a la tradición europea aún con los elementos satíricos evidentes es la figura más clásica de la suite, como una pareja que atraviesa un salón con distinción. La Habanera “Ballet del Animalot” aparece luego como un personaje íntimo y seductor. Su vaivén rítmico evoca el mar y la melancolía cálida de las noches hispano-caribeñas. Esta danza “canta” más que baila: se desliza con misterio y una delicada sensualidad. El espíritu moderno irrumpe con un foxtrot “Ballet del Pardalero” de aire urbano y cosmopolita. Es una figura desenfadada, flexible, con humor y vitalidad. La música recuerda al ambiente animado de los salones del siglo XX, con un toque casi cinematográfico. La suite culmina con una marcha festiva, “Ballet del Sereno”, una figura colectiva que avanza con energía luminosa. Es el gran cierre: un desfile sonoro en el que todos los ritmos parecen encontrarse en una celebración final.
Con Country Band March (1903), Charles Ives (1974-1954) recrea con humor la energía desordenada de una banda amateur de pueblo. La obra, más parodia que marcha tradicional, combina politonalidad, polirritmia y numerosos guiños musicales para evocar un conjunto que lucha por sonar al unísono. Entre las muchas citas que aparecen desde “Yankee Doodle” hasta “Semper Fidelis,” Ives mezcla estilos y transforma las melodías con su característico ingenio. El resultado es una pieza vibrante y divertida, llena de caos controlado y espíritu popular.
Compuesta entre 1930 y 1931, la Suite del ballet op.27 “El Perno”, es el segundo ballet de Dmitri Shostakóvich (1906-1975) y uno de los ejemplos más singulares de su vena satírica. Concebido en plena efervescencia de la industrialización soviética, contó con libreto de Viktor Smirnov y coreografía de Fyodor Lopukhov, figura clave de la vanguardia dancística de la época. Su estreno, sin embargo, tuvo una vida efímera: tras una única representación, la obra fue prohibida por su carácter mordaz y su lectura crítica del entorno social. La trama gira en torno a Lyonka, un obrero holgazán y bebedor que, influido por un conspirador antisoviético y el mal ejemplo del sacerdote local y su congregación, participa en un intento de sabotaje arrojando un enorme perno a la maquinaria de la fábrica. El plan parece prosperar, pero la acción decidida de un grupo de jóvenes comunistas frustra el desastre en el último instante y restaura el orden revolucionario. Shostakóvich convierte esta historia en una partitura desbordante de color, humor y parodia. La música se despliega como una sucesión de escenas casi cinematográficas, donde conviven imitaciones de estilos populares y académicos, ritmos mecánicos inspirados en el funcionamiento de la fábrica y episodios de caricatura social. Entre sus momentos más llamativos se encuentran la animada escena matinal de educación física de los trabajadores, las apariciones burlonas de burócratas y funcionarios, una irreverente secuencia en la iglesia y la trepidante culminación del sabotaje. La coreografía original de Lopukhov reforzaba el carácter vanguardista de la obra, jugando con movimientos que imitaban engranajes, poleas y cintas transportadoras, acompañados por los llamativos diseños de Tatyana Bruni que recreaban el interior de una fábrica soviética. Aunque El Perno desapareció de los escenarios durante décadas, su música revela hoy un testimonio brillante de la audacia creativa del joven Shostakóvich: una mezcla electrizante de sátira política, energía industrial y una imaginación musical en pleno despegue.
Miquel Rodrigo 2026