Concierto de la Banda municipal de Bilbao. "El sonido de la memoria"    PALACIO EUSKALDUNA AUDITORIO   12:00
  Dirección a cargo de Norbert Nozy
  "MEMORIA DE LOS BELGIAN GUIDES"
PROGRAMA
RHAPSODIE DAHOMÉENNE (1893) - August DE BOECK (1865-1937)
LE BAL DES HALLES op.43b (1977) - Victor LEGLEY (1915-1994)
ROUMANIANA op.92 (1956) - Jean ABSIL (1893-1974)
  1. Danse de Craïova et de Caracal
  2. Berceuse mélancolique
  3. Danse de Transsylvanie
  4. Chansons de Brasov
  5. Fête populaire
RICHARD III (1900) - Paul GILSON (1865-1942)
SPARTACUS (1989) - Jan VAN DER ROOST (1956)

NOTAS AL PROGRAMA
En esta temporada, en la que la Banda Municipal de Bilbao ofrece "El sonido de la memoria", era necesario programar repertorios de la historia musical de las bandas que han contribuido a su desarrollo tanto artística como socialmente.
En 1832 nacía la Banda Real de los Belgian Guides, una de las formaciones bandísticas profesionales más importantes de la música europea de todos los tiempos. En su archivo musical encontramos grandes tesoros de la literatura bandística. Y hoy nos visita como director invitado, quien fuera su principal director entre 1985 y 2003, el prestigioso maestro belga Norbert Nozy. Bajo su batuta, la BM de Bilbao ofrece un programa íntegro de compositores belgas comenzando por August de Boeck (1865-1937). Organista y alumno del conservatorio de Bruselas, fue artífice del estilo impresionista en Bélgica, al igual que su amigo y gran mentor, Paul Gilson. En 1893 escribía una de sus páginas más célebres la Rhapsodie Dahoméenne. La partitura se escribe tras la colonización francesa del Reino de Dahomey, un antiguo estado africano en la región costera de la actual República de Benín. El tema central de la obra lo recoge Boeck de un grupo de músicos itinerantes procedentes de Dahomey y que vio actuar en Bruselas. Sin duda una de las partituras más importantes de la música belga del siglo XIX.
Seguiremos escuchando al maestro belga Victor Legley (1915-1994), un violinista alumno de composición de Jean Absil y ganador del Premio de Roma de Bélgica. Su música recibe influencias de Reger, Debussy, Ravel y Hindemith. En sus propias palabras: "Le doy una gran importancia a la audiencia, aunque no quisiera que se malinterpretara esta afirmación. Por "audiencia" me refiero, por supuesto, a aquellas personas que muestran interés en la música, (…), desde una exaltada forma de relajación hasta ciertos experimentos (…)". Su obra Le Bal des Halles, escrita originariamente para orquesta sinfónica en 1954, fue adaptada a banda por el propio compositor en 1977 y estrenada por la Banda Real de los Belgian Guides. Una música descriptiva nos evoca un baile en los Halles, los mercados parisinos creados a mediados del siglo XIX.
Jean Absil (1893-1974) es sin duda uno de los músicos belgas más influyentes del siglo XX. Fue alumno de Paul Gilson en Bruselas, y tras ganar el Premio Roma de Bélgica en 1934, se instala en París donde entra en contacto con compositores como Ibert, Milhaud o Honegger. Fue destacable su actividad como docente en el Conservatorio de Bruselas. Su producción bandística es de las más relevantes de la literatura para orquestas de viento y percusión de todos los tiempos. Roumaniana constituye una suite sobre danzas rumanas pertenecientes a Craïova, Caracal, Sueava, Pascani, Resini y Banaat, finalizando con el virtuosismo de la Sirba, una danza propia de las orquestas de gitanos rumanos.
Sin duda, Paul Gilson (1865-1842) ha sido el maestro y mentor de muchos de los compositores belgas del siglo XX. Se le considera como el patriarca de la música para vientos en Bélgica, pues fue el impulsor de un repertorio nuevo y específico para aprovechar las potencialidades de las bandas de música. Ganador en 1889 del Premio Roma, su faceta de profesor de composición en Amberes y Bruselas influenció notablemente en varias generaciones de compositores. No en vano, algunos de sus estudiantes llegaron a crear en 1925 un grupo de creación musical autodenominado Los Sintetistas, con la intención de demostrar las ideas creativas de Gilson. Estos autores son: René Bernier, Francis de Bourguignon, Théo de Joncker, Marcel Poot, Maurice Schoemaker, Jules Strens y Robert Otlet. La obertura Richard III se basa en el drama homónimo shakesperiano y es una buena muestra del oficio creativo de Gilson así como del eclecticismo de su lenguaje.
El concierto concluye con una de las obras más interpretadas internacionalmente del maestro belga Jan Van Der Roost (1956) quien fue profesor invitado de los III Encuentros de Dirección Musical (2019) que organiza anualmente la Banda Municipal de Bilbao. El maestro Van Der Roost es uno de los compositores contemporáneos belgas más interpretados en todo el mundo. Su poema sinfónico Spartacus narra las la hazaña del gladiador romano Espartaco, quien encabezó una revuelta de esclavos en el año 73 a.C. En los tres movimientos conectados dentro de la obra, escucharemos una descripción sonora del origen de los esclavos, el amor de Espartaco como guía de su vida y la cruel crucifixión a la que fue sometido. Una partitura ya mítica en el repertorio de banda de finales del siglo XX y que además fue estrenada por la Banda Real de los Belgian Guides, dirigida por nuestro director invitado de hoy, el maestro Norbert Nozy.
La Banda Municipal de Bilbao se honra en ofrecer un concierto extraordinario con una figura como Norbert Nozy, músico de gran relevancia en el desarrollo bandístico europeo de los últimos cuarenta años. Una muesca más para nuestra memoria colectiva.
José R. Pascual-Vilaplana


  Dirección a cargo de José Rafael Pascual Vilaplana
  Invitado(s): Juanje Silguero (Flauta) y Rafael Climent (Clarinete)
  "SINFONÍAS"
Juanje Silguero - Flauta
Rafael Climent - Clarinete

PROGRAMA
SINFONIA CONCERTANTE in B - Franz DANZI (1763-1826) / Arr. J. Ripoll
für Flöte, Klarinette und Orchester op.41 (1814)
  1. Allegro moderato
  2. Larguetto
  3. Polonaise (Allegretto)
NORMA (Sinfonia dall'opera, 1831) - Vincenzo BELLINI (1801-1835) / Arr. F. Cesarini
SECOND SYMPHONY op.44 (1981) - James BARNES (1949)
  1. Elegia
  2. Variazioni Interrotte
  3. Finale

NOTAS AL PROGRAMA
Si observamos el significado etimológico de la palabra "sinfonía", nos remontamos al griego antiguo y en él se refería a todo lo que sonaba conjuntamente con cierta armonía o conjunción. Una banda de música es, en si, una sinfonía que trabaja diariamente por hacer posible esta idea. Sin embargo, a lo largo de la historia de la música, el vocablo sinfonía ha sido utilizado para definir diferentes formas o estructuras musicales. Hoy abordaremos algunas de ellas interpretadas en orden cronológico.
Empezamos con la Sinfonia Concertante op.41 escrita para los músicos de la Orquesta de la Corte de Karlsruhe, por quien fuera su Kapellmeister desde 1812 a 1826, el violonchelista y compositor alemán Franz Danzi (1763-1826). A medio camino entre el clasicismo y el romanticismo imperante, la obra de Danzi combina el virtuosismo de la flauta y el clarinete solistas, con una orquesta dialogante y "concertante" con el grupo protagónico a la moda de la época, y siguiendo la estela del concerto grosso barroco. Sus tres movimientos, responden a la estructura básica de las sinfonías clásicas. En esta ocasión, los solistas de la obra serán dos profesores de la BM de Bilbao, Juanje Silguero a la flauta y J. Rafael Climent al clarinete. Además, la adaptación instrumental de la obra para conjunto de vientos ha sido realizada por otro compañero profesor de la banda, el solista de fagot Jordi Ripoll, del cual ya hemos interpretado y estrenado algunas de sus transcripciones.
En Italia, se denominaba "sinfonía dall'opera" al contener algunos de los temas del drama musical y hacerlo de forma instrumental para preceder la representación. El 26 de diciembre de 1831 se estrenaba en el Teatro La Scala de Milán, la tragedia lírica Norma del maestro siciliano Vincenzo Bellini (1801-1835), tal vez una de las páginas más célebres del belcantismo italiano. El amor y los celos de la sacerdotisa Norma por el procónsul romano Polión, configuran la trama de esta ópera inmortal, gracias a su famosísima aria "Casta Diva". El dramatismo de la historia se narra mediante un lirismo extraordinario que ya se muestra ya en este preludio instrumental.
Y para concluir el concierto, y tras exponer dos transcripciones de orquesta, abordaremos la interpretación de una sinfonía escrita para para banda en los años ochenta del siglo XX. James Barnes (Oklahoma, 1949) es una figura muy relevante en la música original para vientos de las últimas décadas del siglo XX. Alumno de la Universidad de Kansas, de la cual llegaría a ser profesor, y discípulo de dirección del prestigioso director chino Zuohuang Cheng, el numeroso y ecléctico catálogo de Barnes incluye nueve sinfonías, conciertos para solistas, etc. Su Second Symphony op.44 fue estrenada el 28 de febrero de 1982 por la Banda de la Universidad de Kansas bajo la dirección del maestro Robert E. Foster. En diciembre del mismo año fue distinguida con el Niel K. Kjos Memorial Award por su gran contribución al mundo de la música bandística. Consta de tres movimientos diseñados dentro del estilo denominado música pura, sin plan programático previo, a no ser el propio desarrollo y discurso musical. En el primero de ellos, Elegía, estructurado en forma sonata, hay un claro contraste temático que nos introduce en ambientes sombríos y reflexivos al inicio, para seguir con un ambiente cuasi cínico y grotesco, llegando a una armoniosa paz final en donde el demonio es abatido. En el segundo movimiento denominado Varizioni Interrotte, como indica su título, escucharemos la forma clásica de la variación interrumpida por distintos conceptos y formas musicales, en las cuales apreciaremos desde reminiscencias del canto gregoriano hasta corales al más puro estilo Bach. En el Finale volveremos a la forma sonata clásica presente en la Elegía del inicio. El tema principal se basa en las mismas notas que el tema del primer movimiento y se desarrolla orquestalmente evidenciando la paleta de colores tímbricos de una banda contemporánea.
La banda se convierte hoy en alegoría del trabajo conjunto, de la sinfonía griega, del saberse felices de poder producir arte mediante un conjunto heterogéneo de personas. Y, además, compartirlo con los demás. Este es nuestro trabajo diario.
José R. Pascual-Vilaplana